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8M: La revolución feminista


Nunca un grito fue tan importante, nunca un grito tuvo tanto valor, tanto sentido. Es el grito que por años estuvo reprimido, y el 8 de marzo miles de mujeres lo expusieron ante todos dando una gran lección, lograron que hasta quien no quería escuchar lo hiciera, mostraron la realidad, dieron vida a una revolución que jamás acabará hasta que el resultado sea el que debe ser. La igualdad.

Ocuparon las calles, cortaron las carreteras, abandonaron sus trabajos, sus tareas, dejaron su rutina por un día para demostrar lo necesaria e imprescindible que resulta su presencia en esta sociedad. Pararon el mundo, y el mundo paró con ellas.

La manifestación feminista fue liderada por sindicatos y asociaciones feministas, integradas por estudiantes, madres, pensionistas, mujeres liberales, jóvenes soñadoras, señoras de abrigos de piel y collares de perlas, mujeres con rastras, mujeres totalmente diferentes pero con un mismo objetivo. Alzaban pancartas enormes que escupían verdades como puños,  desgarraban su voz para dejar de tener que sobrevivir en un mundo de hombres y empezar simplemente a vivir sin miedo. He visto a una niña de unos 7 años alzar un cartel en el que ponía “no quiero tener que ser valiente”, a una señora que sostenía una pancarta en la que podías leer “lo que no tuve para mí, que sea para vosotras”  y a un chico sin camiseta que  agarraba con fuerza un cartel en el que ponía “estoy semidesnudo, rodeado por el sexo opuesto… Y me siento protegido, no intimidado, quiero lo mismo para ellas”. El 8M busca que estas frases dejen de ser  simples palabras para que se conviertan en actos reales. 



                                              

"Lo que no tuve para mí, que sea para vosotras". Una señora sostiene un cartel durante la marcha feminista en Madrid. Foto: Irene Gómez


 El 8M comenzó sobre las 11 de la mañana con piquetes feministas que trataban de informar a toda mujer que se encontraban sobre lo que suponía este día, sobre lo que realmente se trataba conseguir con esta huelga, animándolas a que apoyaran la lucha. En Ciudad Universitaria, cerca de la facultad de ciencias de la información tuvo lugar una manifestación en la que estudiantes gritaban a una sola voz, pero realmente el parón, el impacto se produjo en la manifestación convocada a las siete de la tarde en Atocha.

Voces, manos en alto y mujeres que lucían en su atuendo alguna prenda violeta o incluso en su cara pintada fue lo que esa tarde observo el cielo de Madrid, que a pesar de amenazar con lluvia aguantó, dando tregua a ese hilo de gente que llegaba prácticamente desde Atocha a Plaza de España donde terminaría la manifestación, era este el motivo de que apenas se pudiera avanzar.


                                Mujeres avanzando por Gran vía en la manifestación del 8M

    Mujeres avanzando por Gran Vía en la manifestación del 8M. Foto: Irene Gómez


Resulta imposible no mencionar lo que esta huelga supuso en los medios de comunicación, algo que jamás se había visto, mujeres que desde años son la imagen o la voz de importantes cadenas de televisión o de radio, se ausentan para apoyar la causa, para defender y apoyar los derechos de las mujeres, para ser la voz de las que ya no están y de aquellas que no tienen la posibilidad de manifestarse y de aquellas mujeres que todavía no son conscientes de que viven bajo la sombra de un hombre que las manipula. 8 de marzo de 2018 Susanna Griso decide hacer huelga y Ana Rosa Quintana cancela a última hora su programa. Canal Sur apaga la emisión por momentos, Pepa Bueno no presenta el Hoy por Hoy, Julia Otero no está en la tarde de Onda Cero. En La Sexta, por primera vez, no hay mujeres presentando informativos. Esto no es una casualidad, esto es lo que años y años de lucha han conseguido. Las mujeres ya no tememos hacernos oír, estamos aquí y todos deben saberlo. 


                         

Pancarta en la manifestación. 


El feminismo ha creado más de una polémica hasta entre los peces gordos que antes ni siquiera se pronunciaban y ahora pretenden parecer preocupados. Feminismo palabra marcada, maldita y peligrosa para muchos, pero no hace falta decir feminismo para denunciar lo que pasa desde años. Es obvia la desigualdad que podemos observar en la actualidad, tanta que a veces la pasamos por alto haciéndola algo cotidiano y normal. 

Basta de normalizar que unos padres le digan a su hija que tenga cuidado cuando salga sola de noche (o de día) y que no le enseñen a su hijo a no intimidar, a no acosar, a no violar a la hija de otro, basta de normalizar que un señor “piropee” a una niña de 14 años por la calle, eso jamás será un piropo, basta de normalizar que una mujer con una carrera, un máster, un doctorado y años de experiencia cobre menos o sea poco valorada en su puesto de trabajo ante un hombre, basta de normalizar a la mujer como un objeto sexual,  basta de diferencias, de discriminaciones.

Solo espero que llegue un día en el que encienda la televisión o lea el periódico y una mujer no sea protagonista de una noticia por haber sido asesinada, quiero ver como nuestro género brilla y aparece en los medios por sus logros, su esfuerzo y creatividad, quiero notar su presencia en la calle, en los medios, quiero vida para todas nosotras,  una vida digna, libre e igual de imprescindible para todos.

El 8M de 2018 quedará marcado en el corazón de todas aquellas mujeres que sintieron que estaban un pasito más cerca de conseguir su cometido. Una manifestación pacífica, una mano amiga, una sacudida, una patada a todos los que no quieren ver la crudeza de una situación que está matando a mujeres día tras día en todo el mundo. Esta generación ha marcado la historia de las mujeres para toda la vida.  Madrid nos vio bailar por nuestra lucha y algún día nos verá triunfar.



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